Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London —Pero entonces no abundaban los cangrejos —siguió diciendo el anciano—. HabÃa que buscarlos, y constituÃan una verdadera golosina. Solo se podÃan comer durante un mes, y ahora los hay en todas las épocas del año. ¡Poder coger todos los que se quiera, durante la pleamar, en la misma playa de Cliff-House!
Una súbita agitación entre las cabras hizo poner de pie a los muchachos. Los perros se levantaron rápidamente de junto al fuego para reunirse con el compañero que guardaba las cabras, mientras estas, a su vez, salÃan disparadas hacia donde se hallaban sus protectores humanos. Media docena de siluetas de lobos grises y descarnados se deslizaban entre los montÃculos de arena, o bien hacÃan frente a los perros erizados. Edwin disparó una flecha, que no dio en el blanco. Pero Hare-Lip, con una honda como la que David llevaba en el combate contra Goliat, lanzó una piedra que rasgó los aires con un silbido. Cayó justamente en medio de los lobos y les hizo huir a las negras profundidades del bosque de eucaliptos.
Los muchachos volvieron a tumbarse en la arena riendo, mientras el abuelo suspiraba tristemente. HabÃa comido demasiado, y continuó con las manos cruzadas sobre el vientre, la serie interrumpida de lamentos.