Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London El viejo pareció complacido al ser interpelado de aquel modo, y después de carraspear un poco empezó su relato.
—Hace veinte o treinta años, mi historia era muy solicitada; pero en estos dÃas a nadie parece interesarle…
—¿Adónde vas a parar? —gritó con vehemencia Hare-Lip—. Suprime esas tonterÃas y habla como es debido. ¿Qué es «interesar»? Hablas como un niño que no sabe lo que dice.
—Déjalo —insistió Edwin—, o si no se volverá loco y no contará nada. Pasa por alto las tonterÃas. Ya entenderemos algunas de las que diga.
—No les hagas caso, abuelo —le animó Hoo-hoo, viendo que el viejo ya estaba refunfuñando acerca de la falta de respeto para con los mayores y del retroceso del hombre hacia la crueldad, después de haber caÃdo desde la altura más elevada para volver a su condición primitiva.
El anciano prestó de nuevo atención a su historia.
—En aquel tiempo habÃa mucha, muchÃsima gente en el mundo. Solamente en San Francisco vivÃan cuatro millones de personas…
—¿Qué son millones? —interrumpió Edwin.
El abuelo le miró con cariño.
