Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London A pesar de todas estas enfermedades y de las que iban apareciendo, los hombres aumentaban más y más. Esto, como os he dicho, era debido a la abundancia de alimentos. Cuantas más facilidades para procurarse el sustento, mayor era el número de hombres; cuantos más hombres habÃa, más aglomerados vivÃan y mayor era el número de gérmenes que se convertÃan en enfermedades. No faltaron amenazas entonces. En 1929, Soldervetzsky dijo a los bacteriólogos que no tendrÃan defensa contra algunas enfermedades nuevas, mil veces más mortÃferas que las conocidas, que surgirÃan matando a cientos de millones y quizás a un billón de hombres. Como veis, el mundo microorgánico seguÃa siendo un misterio. Se conocÃa su existencia y se sabÃa que de vez en cuando se levantaban ejércitos de gérmenes nuevos para matar a los hombres; pero ya no se sabÃa más acerca de ellos. PodÃa ocurrir fácilmente que en este mundo invisible se produjeran nuevas especies de gérmenes, y que la vida originara allà la «fauna abisal»; Soldervetzsky la nombraba usando palabras de otros que habÃan escrito antes que él…
En este instante Hare-Lip se puso de pie, revelando su semblante un gran despecho.
—Abuelo —dijo—, me pones enfermo con tu charla. ¿Por qué no me hablas ya de la peste roja? Si no lo haces asÃ, nos levantamos y nos vamos enseguida.