Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London El anciano comenzó a llorar silenciosamente. Por sus mejillas rodaban las lágrimas de la vejez y en su semblante gravemente ofendido se mostraba todo el agotamiento de sus ochenta y siete años.
—Siéntate —aconsejó conciliador Edwin—. El abuelo tiene razón. Si precisamente iba a hablarnos de la peste escarlata. ¿Verdad, abuelo? SÃ, iba a hablarnos de ello ahora precisamente. Siéntate, Hare-Lip. Continúa, abuelo.