Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Y por ese motivo los bacteriólogos tenÃan tan poca fortuna en su lucha contra aquellos gérmenes. MorÃan en sus propios laboratorios mientras estudiaban el bacilo de la peste escarlata. Eran verdaderos héroes, pues tan pronto como morÃan unos, otros se apresuraban a ocupar su puesto. Fue en Londres donde se consiguió aislarla por primera vez. La noticia se telegrafió a todas partes. El hombre que lo logró se llamaba Trask, pero a las treinta horas ya habÃa perecido. Luego, en todos los laboratorios se empezó a trabajar desesperadamente para encontrar algo que pudiese destruir los gérmenes de la terrible enfermedad…
—Abuelo —replicó Hare-Lip—, no paras de hablar de esos gérmenes, como si fuesen algo importante, y no son nada. Lo que no se puede ver no es nada. DebÃan estar todos locos en aquel tiempo. Por eso murieron. Te digo que no puedo creer en tal enfermedad, eso es.
Prorrumpió en lamentaciones el abuelo, mientras Edwin tomaba con ardor su defensa.
—Mira, Hare-Lip, tú también crees en muchas cosas que no puedes ver.
Hare-Lip movió la cabeza denegando.
—Crees que rondan los muertos, pero nunca los viste andar.
—Los vi este invierno último, cazando lobos con mi padre.