Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Aquí fue donde vi por primera vez lo que luego fui viendo con tanta frecuencia. Un hombre de los del grupo presentó de pronto la señal inconfundible de la peste. Inmediatamente, los que se hallaban a su lado se separaron, y él, sin hacer la menor resistencia, se apartó a un lado y les dejó pasar. Una mujer, probablemente su esposa, intentó seguirle llevando a un niño de la mano. Pero el marido le mandó enérgicamente que continuara su camino mientras los otros la sujetaban impidiéndole que se acercara. Mientras, el hombre, con su rostro encendido, se había metido en un portal de la acera opuesta. Oí un disparo de pistola y le vi caer en tierra, sin vida.
Después de haberme visto obligado a retroceder dos veces ante el incendio, que iba aumentando, conseguí llegar a la Universidad. En la esquina del campo de deportes encontré a un grupo de universitarios que se dirigían al Palacio de la Química. Eran padres de familia y llevaban con ellos a todos los suyos, incluso niñeras y criados. El profesor Badminton me saludó, pero me fue difícil reconocerle, pues sin duda había atravesado por entre las llamas de algún incendio y tenía la barba completamente chamuscada. Alrededor de la cabeza llevaba un vendaje ensangrentado y las ropas sucias. Me dijo que había sido cruelmente apaleado por unos ladrones y que a su hermano lo habían matado la noche anterior defendiendo su vivienda.