Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Una hora más tarde, desde una ventana de la planta baja oí un desenfrenado griterío en el campamento de los vagabundos. Las quejas y los chillidos se confundían con los disparos de las pistolas. Según dedujimos después, esta lucha tenía por causa el haber querido expulsar de allí a los enfermos. Un buen número de estos desdichados, víctimas de la epidemia, atravesaron el campo de deportes y a toda costa querían forzar nuestras puertas. Les conminamos a que se marcharan, pero nos cubrieron de improperios e hicieron una descarga con sus pistolas. El profesor Marryweather, que se hallaba en una ventana, fue alcanzado por una bala que le penetró entre los ojos. Hicimos fuego y todos los merodeadores huyeron, a excepción de tres de ellos, entre quienes había una mujer. Estaban contaminados los tres y seguían blasfemando y disparando. Al rojo resplandor de los incendios parecían demonios con sus rostros encendidos. Maté con mi propia mano a uno de aquellos hombres. El otro y la mujer, sin cesar ni un momento de maldecirnos, se dejaron caer debajo de nuestras ventanas, no quedándonos otro recurso que esperar a que murieran.