Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Pero al tercer dÃa vino la desilusión más dolorosa. Jamás olvidaré la noche que le precedió. Yo estaba encargado de la guardia nocturna en la azotea, desde las ocho hasta las doce. Contemplaba horrorizado cómo desaparecÃa en llamas la gloriosa obra de la Humanidad. Al rojo resplandor del fuego se hubiese podido leer cualquier escritura por pequeña que fuese. Todo el universo estaba envuelto en llamas. San Francisco lanzaba humo y fuego por sus vastÃsimos incendios, que semejaban otros tantos volcanes en erupción. Oakland, San Leandro, Haywards, todo ardÃa, y hacia el norte, en dirección de Point Richmond, se veÃan claramente los progresos de las llamas. Era un espectáculo horrible. La civilización, hijos mÃos, se consumÃa en una ola de fuego y entre hálitos de muerte. Aquella noche explotaron los grandes almacenes de pólvora de Point Pinole, y las sacudidas fueron tan terribles, que el sólido Palacio de la QuÃmica se bamboleó como en un terremoto y todos los cristales se rompieron. Cuando esto ocurrió, abandoné precipitadamente la azotea y bajé por los largos corredores, de habitación en habitación, tranquilizando a las mujeres alarmadas y explicándoles lo ocurrido.