Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Yo fui uno de estos exploradores. El doctor Hoyle, recordando que su coche había quedado en el garaje de su casa, me dijo que fuera a buscarlo. Salimos de dos en dos, me correspondió ir en compañía de un estudiante llamado Dombey. Debíamos recorrer media milla para llegar a la casa del doctor Hoyle. Allí los edificios estaban aislados, independientes, rodeados de árboles y de praderas cubiertas de hierba. El fuego, como jugueteando, había quemado manzanas enteras respetando otras y dejando a menudo una sola casa en pie en toda una manzana. Los ladrones seguían en sus asaltos. Llevábamos nuestras pistolas automáticas en la mano, bien a la vista, y nuestro aspecto era lo bastante decidido y desesperado para que nadie se atreviera a atacarnos. Pero al llegar a la casa del doctor Hoyle ocurrió lo que me temía. Respetado hasta entonces por el fuego el hotel, empezaba a arder en el preciso instante de presentarnos nosotros.