Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Bien pronto aquel lugar se convirtió en un cementerio. A medianoche huimos los que todavÃa estábamos vivos, no llevando más que armas, municiones y una buena provisión de conservas. Nos instalamos en el campo de deportes, en el lado opuesto al que habÃan ocupado los vagabundos, y mientras algunos de nosotros quedaron montando la guardia, otros se ofrecieron voluntariamente para ir a la ciudad en busca de caballos, automóviles, camiones o algo que sirviera para transportar nuestras vituallas y nos permitiera marchar como aquellos obreros que habÃamos visto abriéndose paso hacia el campo.