Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Fui con él a su campamento y allí encontré a Vesta, la única mujer. Aquello era admirable y… lastimoso. Allí estaba Vesta Van Warden, la joven esposa de John Van Warden, vestida de andrajos, con las manos cubiertas de cicatrices, inclinada sobre el fuego y efectuando los trabajos más humillantes; ella, nacida de la familia más noble y más poderosa que jamás se conociera. John Van Warden, su esposo, con una fortuna de un billón ochocientos millones, y presidente de la Junta de Magnates de la Industria, había sido el amo de América. Además, formando parte del Comité Internacional de Gobierno, fue uno de los siete hombres que rigieron el mundo. Ella, por su parte, procedía de un linaje igualmente noble. Su padre, Philip Saxon, al morir, era presidente de la Junta de Magnates de la Industria. Esta jerarquía estaba en vías de hacerse hereditaria, y si Philip Saxon hubiese tenido un hijo, él le hubiera sucedido en su cargo; pero solo tenía a Vesta, la flor más perfecta de las generaciones de elevada cultura que había producido este planeta. Hasta que no se hubieron prometido Vesta y Van Warden, Saxon no señaló a este como sucesor. Estoy seguro de que fue una boda política. Tengo mis razones para creer que Vesta no quiso nunca a su esposo con la locura apasionada que solían cantar los poetas. Parecía más bien uno de esos matrimonios que se efectuaban entre las antiguas cabezas coronadas, antes de que las destituyeran los Magnates.