Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Y ahora estaba preparando un guiso de pescado en una olla cubierta de carbonilla, y con sus hermosos ojos inflamados por el humo del fuego. Era bien triste su historia. Había sobrevivido entre un millón, lo mismo que yo y que el chófer. Van Warden había construido una residencia de verano sobre una loma de las colinas de la Alameda que dominaban la bahía de San Francisco. Estaba rodeada de un parque de mil acres, y cuando estalló la peste, Van Warden la mandó allí. Centinelas armados custodiaban los límites del parque y no entraba nada, ni alimentos, ni siquiera el correo, que no fuese previamente fumigado. Y con todo, la peste entró, matando a los centinelas en sus puestos, a los criados en sus ocupaciones, exterminando a todo el ejército de servidores, y finalmente a cuantos no habían huido para ir a morir a cualquier otra parte. Así fue como Vesta se encontró siendo la única persona viva en aquel palacio, convertido en un cementerio.