Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London —Bueno, ahora no hables, Corry. Sé todo lo que vas a decir: preferirÃas quedarte y que me marchase yo, asà que no lo digas. Tienes que ver a los tuyos en Detroit, y eso basta. Además, tú puedes hacer por mà lo mismo que yo esperaba haber hecho si me hubiese ido.
—¿Quieres decir…?
Pentfield leyó la pregunta compleja en los ojos de su socio y contestó:
—SÃ, eso mismo. Tú puedes traérmela. La única diferencia consistirá en que la boda se celebrará en Dawson en lugar de celebrarse en San Francisco.
—¡Pero hombre! —repuso Hutchinson—. ¿Cómo se te ha ocurrido que yo pueda traerla? No somos precisamente hermanos. Además, no la conozco y no serÃa muy correcto, sabes, que viajáramos juntos. Claro que no habrÃa inconveniente, ya lo sabemos; pero piensa en lo que dirÃa la gente.
Pentfield masculló unos juramentos, asegurando que estas preocupaciones solo eran propias de las regiones menos frÃas que Alaska.
—Ahora, si quieres escuchar y no desvariar —dijo Hutchinson—, comprenderás que lo único factible en estas circunstancias es que seas tú el que se marche este año, y asÃ, el próximo podré levantar yo el vuelo.
Pentfield movió la cabeza aunque visiblemente dominado por la tentación.