Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London —Ni en un millón de vidas —añadió Pentfield cogiendo los dados y volviéndolos a tirar rápidamente.
Aparecieron tres cincos, y luego de un buen rato fue premiado con otro cinco a la segunda jugada. Hutchinson pareció haber perdido la última esperanza.
Pero en su primera jugada volvieron a salir tres seises. En los ojos de Pentfield se reflejó una gran duda al tiempo que en los de Hutchinson renacía la esperanza. Aún le quedaba una jugada. Otro seis, y cruzaría el hielo hacia el agua salada y los Estados.
Agitó los dados en la caja, hizo como si fuese a tirarlos, titubeó y continuó agitándolos.
—¡Anda, anda! No vas a pasarte así toda la noche —gritó con rudeza Pentfield.
Y eran tales los esfuerzos que hacía para dominarse que doblaba las uñas sobre la mesa.
Los dados salieron rodando y otro seis apareció ante sus ojos. Los dos hombres se quedaron con la mirada fija en él. Hubo un largo silencio. Hutchinson miró disimuladamente a su socio, quien con más disimulo aún lo notó, y encogió los labios tratando de mostrarse indiferente.
Hutchinson se reía al levantarse. Era una risa nerviosa e insegura. En este caso resultaba más grosero ganar que perder. Se aproximó a su socio, que se volvió ferozmente hacia él: