Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Pentfield apartó con estrépito los platos de la mesa. Ambos miraban ansiosamente. No consiguió ningún par obteniendo tan solo cinco puntos.
—Mala jugada —gruñó Pentfield.
Después de mucho pensar, Pentfield recogió los cinco dados y volvió a meterlos en la caja.
—En tu lugar yo apostaría por el cinco —sugirió Hutchinson.
—No, no lo harías si vieses esto que vas a ver —replicó Pentfield, y echó los dados.
Tampoco esa vez hubo pares, corriendo sin interrupción del dos al seis.
—¡Otra vez! —refunfuñó—. Tu juego no vale, Corry. Así no puedes perder.
Hutchinson reunió los dados sin decir palabra, los agitó y los tiró encima de la mesa con un molinete y vio que también había obtenido seis puntos.
—Quiero hacerlo mejor que tú —dijo cogiendo cuatro de ellos y removiéndolos dentro de la caja, hizo otra jugada de seis—. Ahora te gano.
Los dados rodaron dos, tres, cuatro y cinco veces… y siguió jugando sin hacerlo mejor ni peor que Pentfield.
Hutchinson suspiró.
—Esto no ocurriría otra vez aunque lo repitieses un millón de veces —dijo.