Los mejores cuentos de Jack London
Los mejores cuentos de Jack London Esta suerte le acompañó hasta la segunda semana de febrero. Es difÃcil conjeturar si hubiese durado más, ya que nunca volvà a jugar después de una partida fuerte. Ocurrió en la Opera House, un dÃa en que parecÃa imposible que apostara por una carta perdedora. En el silencio que sucedió al final de una jugada, mientras el croupier barajaba, Nick Inwood el banquero, advirtió sin que viniese a cuento:
—Te aseguro, Pentfield, que tu socio lo pasa muy bien fuera de aquÃ.
—Está bien que Corry se divierta —habÃa contestado Pentfield—. Especialmente cuando se lo tiene bien ganado.
—Sobre gustos nada hay escrito —dijo riendo Nick Inwood—; pero me resulta difÃcil llamarle diversión al matrimonio.
—¡Corry casado! —gritó Pentfield sin poder creerlo, y no obstante, más sorprendido en aquel momento de lo que él mismo se figuraba.
—Naturalmente —prosiguió Inwood—, lo leà en el periódico de San Francisco que llegó esta mañana.
—Bueno, ¿y quién es ella? —preguntó Pentfield con ese algo de paciente fortaleza que adoptamos ante lo inesperado, presintiendo al mismo tiempo que van a reÃrse a costa nuestra.