Martin Eden
Martin Eden Vivía con intensidad las horas en que estaba despierto, y seguía haciéndolo mientras dormía, cuando su espíritu se rebelaba contra las cinco horas de letargo y convertía los pensamientos y sucesos del día en una amalgama de maravillas grotescas e imposibles. En realidad nunca descansaba, y un organismo más débil o un cerebro menos asentado habrían sufrido un colapso general. Sus visitas vespertinas a Ruth eran escasas, pues se acercaba junio, y ella estaba a punto de terminar sus estudios. ¡Licenciada en Filosofía y Letras! Cuando pensaba en su título universitario, tenía la sensación de que se alejaba de él a una velocidad imposible de seguir.