Martin Eden
Martin Eden Se quedó en mitad de la carretera, triste y solitario, esperando a que Martin doblase la curva y desapareciera de su vista.
—Es un gran muchacho —murmuró—. Un gran muchacho.
Después bajó lentamente por la carretera hacia el depósito de agua, donde media docena de vagones vacÃos esperaban en vÃa muerta que llegara el tren de mercancÃas.