Martin Eden
Martin Eden —Entonces tendremos que deshacernos de él —exclamó enérgicamente el señor Morse, con la misma frialdad que si se tratara de un asunto de negocios.
Pero su mujer movió la cabeza.
—No será necesario. Ruth dice que piensa embarcarse dentro de unos dÃas. Y, cuando regrese, ella no estará aquÃ. La mandaremos a casa de la tÃa Clara. Además, un año en el este y cambiar de ambiente, de amistades, de ideas, de todo… es justo lo que le conviene.