Martin Eden
Martin Eden Cinco dólares por «El tañido de las campanas»… ¡cinco dólares por cinco mil palabras! En lugar de dos centavos por palabra, ¡diez palabras por un centavo! Y encima el director elogiaba su historia. Y no recibirÃa el cheque hasta que la publicaran. Entonces lo de los dos centavos por palabra como mÃnimo y el pago al aceptar el trabajo era una tonterÃa. Era mentira, y él se habÃa dejado engañar. Jamás habrÃa intentado escribir de haberlo sabido. Se habrÃa puesto a trabajar… a trabajar para Ruth. Recordó el dÃa en que habÃa empezado a escribir, y le llenó de horror todo aquel tiempo perdido… y por un centavo cada diez palabras. Y lo que habÃa leÃdo sobre las ganancias de los escritores también debÃa de ser mentira. Su información de segunda mano sobre la profesión de escritor era descabellada, allà estaba la prueba.