Martin Eden
Martin Eden Transcontinental Monthly costaba veinticinco centavos, y su elegante y artística portada proclamaba que era una revista de categoría. Se trataba de una revista seria y respetable, que había empezado a publicarse mucho antes de que Martin naciera. Todos los meses podían leerse en su portada las palabras de uno de los grandes escritores del mundo, palabras en las que un astro de la literatura —cuyas primeras agudezas habían visto la luz en aquellas mismas páginas— hablaba de la noble y generosa misión de la Transcontinental. Y la sublime, la excelsa Transcontinental ¡pagaba cinco dólares por cinco mil palabras! El famoso autor acababa de morir en el extranjero sumido en la pobreza, recordó Martin, lo cual no era de extrañar, teniendo en cuenta lo espléndidamente que se pagaba a los escritores.