Martin Eden
Martin Eden Bueno, había mordido el anzuelo; se había creído las mentiras de los periódicos sobre los escritores y sus ganancias, y había perdido dos años. Pero el engaño había terminado. No volvería a escribir una línea. Haría lo que Ruth deseaba que hiciera, lo que todo el mundo deseaba que hiciera: conseguir un empleo. La idea de volver a trabajar le recordó a Joe… a Joe vagando por la tierra de la holganza. Martin dejó escapar un suspiro de envidia. El hecho de llevar muchas semanas trabajando diecinueve horas diarias le ayudó a reaccionar. Además, Joe no estaba enamorado, no tenía ninguna de las responsabilidades del amor y se podía permitir haraganear por la tierra de la holganza. Él tenía algo por lo que trabajar, y lo haría. Al día siguiente, saldría muy temprano de casa para buscar empleo. Y también le comunicaría a Ruth que se había reformado y estaba dispuesto a entrar en el despacho de su padre.