Martin Eden
Martin Eden Cinco dólares por cinco mil palabras, diez palabras por un centavo, el precio del arte en el mercado. La decepción, la mentira, la infamia le impedían pensar en otra cosa; y, bajo sus párpados cerrados, ardía el fuego de los 3.85 dólares que debía al tendero. Sintió un escalofrío, y se dio cuenta de que le dolían los huesos. Le dolía especialmente la región lumbar. Le dolía la cabeza, la parte superior, por detrás… y también el cerebro, que parecía hincharse en su interior; y sentía unos pinchazos insoportables en las sienes. Y bajo las cejas, apostados bajo sus párpados, seguían implacables los 3.85 dólares. Abrió los ojos para escapar de ellos, pero la luz blanca de la habitación pareció quemar sus pupilas y le obligó a cerrarlos de nuevo y enfrentarse a los 3.85 dólares.
Cinco dólares por cinco mil palabras, diez palabras por un centavo… aquel pensamiento se instaló en su cerebro, y sus intentos de librarse de él resultaron tan infructuosos como los de borrar aquellos 3.85 bajo sus párpados. Un cambio pareció operarse en estos últimos, y él lo observó con curiosidad, hasta que vio arder en su lugar 2.00 dólares.
«¡Ah! —pensó él—. Es la cantidad que debo al panadero».