Martin Eden
Martin Eden Le agradecemos —decÃa— su excelente colaboración. Todos los empleados de esta revista hemos disfrutado sobremanera con ella y, como ha podido ver, se publicó de inmediato en el sitio de honor. Deseamos fervientemente que las ilustraciones hayan sido de su agrado.
Al releer su carta tenemos la impresión de que usted cree equivocadamente que The Billow paga los manuscritos no solicitados. No tenemos por costumbre hacerlo, y es evidente que nadie le encargó el suyo. Cuando recibimos su relato, pensamos, naturalmente, que usted conocÃa la situación. No podemos sino lamentar profundamente este desagradable malentendido, y le reiteramos nuestra admiración. Agradeciéndole una vez más su amable colaboración y esperando recibir más escritos suyos en el futuro, quedamos a su… etcétera.
HabÃa también una posdata en la que decÃan que, aunque no fuera habitual, The Billow se complacÃa en regalarle una suscripción gratuita para el año siguiente.
Después de esta experiencia, Martin escribÃa a máquina en la primera página de todos sus trabajos: «El pago, según sus tarifas habituales».
«Algún dÃa —se consolaba—, seguirán ellos mis tarifas».