Martin Eden
Martin Eden Estaba anocheciendo cuando Martin salió de la frutería y se dirigió a casa con la compra bajo el brazo. Un tranvía se detuvo en la esquina y, al ver una figura delgada y familiar que se apeaba, su corazón le brincó dentro del pecho. Era Brissenden, y en el instante fugaz que tardó el tranvía en ponerse en marcha, Martin vislumbró los bolsillos abultados de su abrigo, uno repleto de libros y el otro con una botella de whisky.