Martin Eden
Martin Eden —No volveré a importunar a nadie en vuestra mesa, querida. Tus padres no me quieren, y no me parece bien imponerles mi desagradable presencia. Además, ellos me resultan igual de desagradables. ¡Puf! Me ponen enfermo. ¡Y pensar que creÃa, inocente de mÃ, que todas las personas importantes, con casas bonitas, cuentas bancarias y una buena educación merecÃan la pena!