Martin Eden
Martin Eden —Por ese motivo —concluyó, haciendo un rápido resumen—, ningún estado compuesto de esclavos puede mantenerse. La vieja ley de la evolución sigue vigente. En la lucha por la existencia, como he señalado, tienden a sobrevivir los fuertes y los hijos de los fuertes, mientras que los débiles y los hijos de los débiles son aplastados y tienden a desaparecer. El resultado es la supervivencia de los fuertes y su progenie; y, mientras la lucha continúe, las generaciones serán cada vez más fuertes. Eso es la evolución. Pero vosotros, esclavos… y reconozco que es terrible ser esclavo… pero vosotros, esclavos, soñáis con una sociedad donde la ley de la evolución quede abolida, donde los débiles y los incompetentes no perezcan, donde cualquier inútil pueda comer cuanto desee siempre que quiera, y donde todo el mundo pueda casarse y tener hijos… tanto los débiles como los fuertes. Y ¿cuál será el resultado? Que no aumentará la fortaleza y el valor de la vida en cada generación. Ocurrirá todo lo contrario. Y ésta es la Némesis de vuestra filosofÃa de esclavos. Vuestra sociedad de esclavos, para esclavos y dirigida por esclavos se debilitará y saltará en pedazos, inevitablemente, mientras todos sus integrantes corren la misma suerte.
»Recordad que estoy enunciando una ley biológica, no los principios de una ética sentimental. Ningún paÃs de esclavos puede resistir…