Martin Eden
Martin Eden —Y ¿qué sucede con los Estados Unidos? —gritó uno de los asistentes.
—¿Que qué sucede? —replicó Martin—. Las trece colonias expulsaron a sus gobernantes y formaron la república con ese nombre. Los esclavos se convirtieron en sus propios amos. Dejó de haber gobernantes que empuñaran espadas. Pero no se puede avanzar sin ningún tipo de autoridad, y surgió una nueva clase dirigente… no de hombres grandes, nobles y viriles, sino de astutos e intrigantes mercaderes y prestamistas. Y volvieron a encadenaros…, pero no abiertamente, con sus propios brazos, como harÃan los hombres grandes, nobles y viriles, sino con mucho sigilo, con siniestras maquinaciones, mentiras, halagos y lisonjas. Han comprado a vuestros jueces, han corrompido vuestras asambleas legislativas, y han tratado a vuestros hijos peor que negreros. Dos millones de vuestros hijos trabajan hoy en dÃa agotadoramente en esta oligarquÃa de negociantes llamada Estados Unidos. Hay diez millones de esclavos como vosotros que no tienen una alimentación ni un alojamiento dignos.