Martin Eden
Martin Eden Algunos ministros de la Iglesia empezaron a pronunciar sermones contra «Las cosas efímeras», y uno de ellos, que defendió con demasiada firmeza casi todo su contenido, fue expulsado por hereje. El gran poema contribuyó a la diversión del mundo. Los escritores de versos humorísticos y los dibujantes se apropiaron de él con ruidosas carcajadas, y todas las semanas se publicaban chistes en los ecos de sociedad parecidos a aquel en que Charley Frensham le decía a Archie Jennings, en confianza, que cinco versos de «Las cosas efímeras» empujarían a un hombre a pegar a un cojo, y diez versos lo enviarían al fondo del río.