Martin Eden
Martin Eden Martin suspiró aliviado cuando se libró del último manuscrito. La maravillosa cabaña y la goleta blanca forrada de cobre estaban muy cerca. Bueno, en cualquier caso, había averiguado que las obras de calidad tenían cabida en las revistas. Su éxito demostraba que Brissenden se equivocaba al afirmar lo contrario. Y sin embargo, no sabía por qué, tenía la sensación de que Brissenden estaba en lo cierto, después de todo. Él debía su fama a «La vergüenza del sol», no a sus demás obras. Éstas habían sido secundarias. Las revistas de todo el país las habían rechazado. La publicación de «La vergüenza del sol» había desatado una polémica e inclinado la balanza a su favor. Singletree, Darnley & Co. podían dar fe del milagro. Habían sacado una primera edición de mil quinientos ejemplares sospechando que no la venderían. Eran editores con mucha experiencia, y a nadie le extrañó tanto el éxito como a ellos. Les pareció un auténtico milagro. Lo cierto es que nunca se recuperaron de la sorpresa, y las cartas que dirigían a Martin reflejaban su asombro ante aquel misterioso suceso. No trataban de explicarlo. No había ninguna explicación. Había ocurrido. Aunque nada apuntara en esa dirección, había ocurrido.