Martin Eden
Martin Eden Y Martin fue a cenar, y se mostró de lo más cordial con el obeso carnicero y su mujer, más obesa aún… gente importante que podría ayudar a un joven tan prometedor como Hermann von Schmidt. El cebo para que acudieran a su casa había sido nada menos que su famoso cuñado. Otro invitado que se tragó el mismo anzuelo fue el superintendente de la Compañía de Bicicletas Asa para las agencias de la costa del Pacífico. Von Schmidt deseaba prodigarle toda clase de atenciones para hacerse con la representación de sus bicicletas en Oakland. Así que Hermann von Schmidt descubrió que era una gran ventaja tener a Martin por cuñado, aunque en el fondo de su corazón no entendiera el motivo de su éxito. En medio del silencio de la noche, cuando no podía conciliar el sueño y su mujer dormía, había intentado leer los libros y poemas de Martin y había decidido que la gente era idiota por comprar aquello.