Martin Eden
Martin Eden —El dinero se le escurre de las manos, eso está claro —confió Hermann von Schmidt a su mujer—. Se enfadó conmigo cuando le hablé de los intereses y dijo que ¡al diablo el dinero!, y que, si volvÃa a mencionarlo, me darÃa un puñetazo en mi cabeza holandesa. Eso es lo que dijo… en mi cabeza holandesa. Pero me cae bien aunque no sea un hombre de negocios. Me ha dado una oportunidad, es un buen tipo.
A Martin le llovÃan las invitaciones; y, cuantas más recibÃa, mayor era su desconcierto. Se sentó, como invitado de honor, en un banquete del Arden Club, entre hombres eminentes de los que habÃa oÃdo hablar toda su vida; y éstos le aseguraron que, cuando habÃan leÃdo «El tañido de las campanas» en la Transcontinental y «El hada y la perla» en The Hornet, habÃan adivinado que era un triunfador.