Martin Eden
Martin Eden Y siguió recorriendo la biblioteca, pasando del abatimiento a la euforia mientras contemplaba aquellas estanterías repletas de conocimientos. En una sección donde había libros de todo tipo encontró el Epítome de Norrie. Lo hojeó con reverencia. En cierto modo, su lenguaje le resultaba muy familiar. Los dos pertenecían al mar. Entonces descubrió un ejemplar del Bowditch y unos libros de Lecky y Marshall. Eso era; aprendería navegación. Dejaría de beber, trabajaría de firme y se haría capitán. Ruth le pareció muy cercana en ese momento. Cuando fuera capitán, podría casarse con ella (si la joven aceptaba). Y, si ella no quería, bueno… él disfrutaría de una vida mejor entre hombres, gracias a Ruth, y al menos dejaría la bebida. Entonces se acordó de las compañías aseguradoras y de los armadores, los dos amos a los que un capitán debe servir, que podrían arruinarle la vida y lo harían, pues sus intereses eran diametralmente opuestos. Recorrió la sala con su mirada y bajó los párpados ante la visión de diez mil libros. No; el mar se había acabado para él. Había poder en aquella abundancia de volúmenes, y, si quería hacer grandes cosas, tenía que ser en tierra firme. Además, los capitanes no podían llevar a sus mujeres a bordo.