Martin Eden
Martin Eden La joven le recibió en la puerta, y su mirada femenina reparó en seguida en los pantalones bien planchados y en cierta mejora, pequeña pero indefinible, en su persona. Su rostro también le impresionó. Había algo brutal en su salud desbordante que parecía escapar de él y caer con virulencia sobre ella. Sintió de nuevo el deseo de inclinarse hacia él en busca de calor, y le asombró el efecto que su presencia causaba en ella. Y Martin volvió a experimentar una maravillosa sensación de felicidad cuando sintió el contacto de su mano al saludarle. La diferencia entre ellos consistía en que la joven se mostraba fría y serena, mientras que él se ruborizaba hasta la raíz de los cabellos. Martin la siguió torpemente, con su peligroso balanceo de hombros.