Y cuando hayáis puesto pan para que coma el muerto, recordad rociarlo con miel, pues le agrada a la Diosa que Nadie Adora, quien vaga por las calles durante la noche, entre los ladridos de los perros y los gemidos de los infantes, porque en Su época se construyó un Templo para Ella, y se le hicieron sacrificios de bebés para que salvara a la Ciudad de los Enemigos que moran en el exterior. El Número de niños muertos de esa manera es incontable y desconocido. Y Ella Salvó aquella Ciudad, pero fue tomada poco después, cuando la gente dejó de ofrecerle infantes. Y cuando el pueblo volvió a ofrendárselos, justo en el momento del ataque, la Diosa les dio la espalda y huyó de su templo, adonde ya no retornó jamás. Y el Nombre de la Diosa ya no se conoce. Y Ella hace que los niños se sientan inquietos, y que lloren, y ésa es la razón por la que se ha de verter miel sobre el pan sagrado, porque está escrito:
Pan del Culto de los Muertos en su Lugar yo como En la Corte preparada
Agua del Culto de los Muertos en su Lugar yo bebo Una Reina soy, Quien para las Ciudades se ha convertido en una extraña
Aquella que viene de las Tierras Bajas en un bote hundido Soy yo.
SOY LA DIOSA VIRGEN HOSTIL A MI CIUDAD UNA EXTRAÑA EN MIS CALLES ¡MUSIGAMENNA URUMA BUR ME YENSULAMU GIRME EN!