El terror en la literatura
El terror en la literatura Una próspera, aunque hasta hace poco bastante desconocida, rama de la literatura sobrenatural es la de los judÃos, que se ha mantenido con vida y alimentado en la oscuridad de la sombrÃa tradición de la temprana magia oriental, la literatura apocalÃptica y el cabalismo. La mente semÃtica, como la celta y la teutona, parece poseer marcadas inclinaciones mÃsticas, y la riqueza de la tradición de terror clandestina que ha sobrevivido en guetos y sinagogas debe de ser mucho más considerable de lo que en general se imagina. El propio cabalismo, tan presente durante la Edad Media, es un sistema filosófico que explica el universo en términos de emanaciones de una deidad, e implica la existencia de extraños planos espirituales y seres que viven fuera del mundo visible, de los cuales se pueden obtener oscuros vistazos a través de ciertos conjuros secretos. Su ritual está vinculado con las interpretaciones mÃsticas del Antiguo Testamento, y atribuye un significado esotérico a cada letra del alfabeto hebreo: un hecho que ha conferido a las letras hebreas una especie de glamour espectral y fuerte presencia en la literatura popular de la magia. El folclore judÃo se ha preservado mucho del terror y el misterio del pasado, y cuando se estudia más a fondo es capaz de ejercer una influencia considerable en la ficción sobrenatural. El mejor ejemplo de su uso en la literatura hasta el momento son las novelas El Golem, de Gustav Meyrink, y la obra de teatro The Dybbuk, del escritor judÃo que firmaba con el pseudónimo «Ansky». El primero, con sus evocadoras sugerencias sombrÃas de maravillas y horrores fuera de nuestro alcance, está ambientado en Praga, y describe con singular maestrÃa el antiguo gueto de la ciudad con sus espectrales y puntiagudos tejados a dos aguas. El nombre procede de un fabuloso gigante artificial que supuestamente crean y animan los rabinos medievales siguiendo cierta fórmula crÃptica. The Dubbyk, traducida y producida en Norteamérica en 1925, y más recientemente llevada a la ópera, describe con peculiar fuerza la posesión de un cuerpo por la maligna alma de un difunto. Tanto golems como dybbuks son arquetipos, y hacen las veces de ingredientes habituales de la más reciente tradición judÃa.