En las montañas de la locura
En las montañas de la locura Utilizando botes pequeños, logramos desembarcar con dificultad en la isla de Ross poco después de medianoche, en la madrugada del día 9, llevando un cabo de cable de cada barco y preparándonos para descargar el equipo y las provisiones con ayuda de un andarivel. Experimentamos profundas y complejas sensaciones al pisar por primera vez la Antártida, aunque las expediciones de Scott y Shackleton nos habían precedido en ese preciso lugar. El campamento, situado en la costa helada, al pie de la ladera del volcán, era sólo provisional, ya que la base de operaciones continuó a bordo del Arkham. Desembarcamos el equipo de perforación, los perros, los trineos, las tiendas, los bidones de gasolina, el equipo experimental de fusión de hielo, las máquinas de fotografía, tanto normales como aéreas, las piezas de los aeroplanos y demás accesorios, entre ellos tres aparatos portátiles de radio -además de los que irían en los aeroplanos- capaces de comunicar con el equipo más potente del Arkham desde cualquier lugar del continente antártico a que pudiéramos llegar. El equipo del barco, en comunicación con el mundo exterior, transmitiría nuestros informes de prensa a la potente estación del Arkham Advertiser situada en Kingsport Head, Massachusetts. Esperábamos dar fin a nuestra tarea en un solo verano antártico, pero si esto era imposible, invernaríamos en el Arkham y-enviaríamos el Miskatonic al Norte antes de que se cerraran los hielos, en busca de provisiones para otro verano.