En las montañas de la locura
En las montañas de la locura Hablaré daro. Los objetos esparcidos procedían básicamente del campamento de Lake y consistían en latas de conservas abiertas de extraña manera, como las que habíamos visto en aquel devastado lugar, gran cantidad de cerillas usadas, tres libros ilustrados manchados de curiosa forma desigual, un frasco de tinta vacío con su envase de cartón, una pluma estilográfica rota, algunos trozos de piel y de lbna de tienda cortados de manera singularmente rara, una pila eléctrica usada junto con su envoltura de propaganda y las instrucciones para su empleo, un folleto que acompañaba a las estufas que utilizábamos para calentar las tiendas y bastantes trozos de papel arrugados. Todo ello era no poco inquietante, pero cuando alisamos los papeles y vimos lo que en ellos había presentimos que habíamos llegado a lo peor. Habíamos encontrado en el campamento algunos papeles inexplicablemente emborronados que pudieran habernos preparado para ello, y sin embargo encontrarlos allí abajo, en ‘las cavernas prehumanas de una ciudad de pesadilla, resultaba casi insoportable.