En las montañas de la locura
En las montañas de la locura Un Gedney enloquecido podía haber dibujado aquellos grupos de puntos imitando los que habían encontrado en los trozos de esteatita verdosa, iguales a los que vimos en los túmulos de cinco puntas; era concebible que hubiera sacado unos apresurados dibujos de variable exactitud, o incluso carentes de ella, que representaran en boceto los alrededores de la ciudad y marcaran el camino desde un lugar señalado con un círculo y que no pertenecía a nuestro anterior trayecto, un lugar que identificamos con la gran torre cilíndrica de los bajorrelieves y que habíamos divisado desde el aeroplano, hasta la actual cámara de cinco puntas y la boca del túnel que en ella se abría.