En las montañas de la locura
En las montañas de la locura Pudo Gedney, repito, hacer esos dibujos, pues los que teníamos ante nuestros ojos se habían hecho, evidentemente, copiando de los bajorrelieves, al igual que nosotros habíamos hecho los nuestros, y reproduciendo las tallas tardías del laberinto glacial, aunque copiando otras diferentes a las nuestras. Pero lo que jamás habría podido conseguir Gedney, chapucero y negado como era para el arte, era hacer aquellos dibujos empleando una extraña técnica y una seguridad de trazo tal vez superior, a pesar de su apresuramiento y descuido, al dibujo de las decadentes tallas que ‘habían servido de modelo, la característica e inequívoca técnica de los propios Primordiales de los tiempos de auge de la ciudad muerta.