En las montañas de la locura
En las montañas de la locura habrían encontrado la entrada vecina que conducía al abismo y se habrían adentrado por ella en dirección a Dios sabe qué tenebrosos jirones del pasado, que les aguardaran en aquella postrera sima, la postrera sima que jamás habían visto. Y si esa entrada también estuviese obstruida, se habrían alejado hacia el Norte en busca de alguna otra. Recordamos que no dependían sino parcialmente de la luz.