Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos —Asà que usted es el sobrino de Vanderhoof —murmuró con voz nasal—. Bueno, entonces tiene derecho a saberlo todo. Volverá dentro de no mucho a buscarme… no tardará más que lo que le cueste salir de la tumba. Asà que se lo voy a contar todo.
ParecÃa haberse librado del terror. Era como si se hubiese resignado a sufrir alguna especie de destino horrible que podÃa alcanzarlo en cualquier momento. Su cabeza se venció sobre el pecho de nuevo y comenzó a musitar con voz monótona y nasal.
—¿Ve todos esos papeles y libros? Bueno, pertenecieron en un tiempo al reverendo Slott… el reverendo Slott, que lo fue de esta parroquia en otro tiempo. Y hacÃa magia con todas estas cosas… magia negra, que el viejo reverendo aprendió antes de venir a este paÃs. SolÃan quemar y asar en aceite hirviendo a la gente como él, según dicen. Pero el viejo Slott sabÃa, y no se lo contaba a nadie. No, señor, Slott predicaba aquà hace generaciones, y luego venÃa aquà arriba a estudiar en esos libros, y a utilizar esos seres muertos de las jarras y lanzar maldiciones, y cosas asÃ, pero se las arregló para que nadie se enterase. No, nadie sabÃa de sus actividades, aparte del reverendo Slott y yo mismo.
—¿Usted? —barboté, inclinándome sobre la mesa, en dirección a él.