Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos —SÃ, yo lo supe más tarde —su rostro mostró lÃneas de malicia al responderme—. Encontré todo esto aquÃ, cuando vine a ocupar plaza de sacristán de la iglesia, y me acostumbré a leer cuando no estaba ocupado. No tardé en saberlo todo.
El viejo hablaba en forma monótona, y yo lo escuchaba hechizado. Me contó cómo habÃa aprendido las difÃciles fórmulas de la demonologÃa, por lo que, mediante encantamientos, habÃa podido lanzar hechizos contra los seres humanos. HabÃa realizado horribles rituales ocultos de ese credo infernal, lanzando la maldición sobre el pueblo y sus habitantes. Enloquecido de ambición, habÃa tratado de colocar a la iglesia bajo su poder, pero la fuerza de Dios era demasiado fuerte. Al descubrir lo débil de carácter que era Johannes Vanderhoof, lo hechizó, de forma que lanzase sermones mÃsticos y extraños que llenaban de temor las almas simples de la gente de campo. Desde su cubil en el campanario, según me dijo, oculto tras unas pinturas de las tentaciones de Cristo, que adornaban el muro zaguero de la iglesia, podÃa contemplar a Vanderhoof mientras predicaba, gracias a unos agujeros situados justo en los ojos del Diablo de la pintura. Aterrorizados por los sucesos extraordinarios que les acontecÃan, los miembros de la congregación fueron desertando uno tras otro, y Foster se encontró con las manos libres para hacer lo que quisiera con la iglesia y con Vanderhoof.