Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos —¿No podrÃamos desenterrar a Vanderhoof y devolverle el alma? —pregunté casi sin aliento, presintiendo que habÃa que hacer algo a toda prisa.
Pero el viejo se levantó de su silla, lleno de terror.
—¡No, no, no! —chilló—. ¡Me matará! He olvidado la fórmula y, si sale, estará vivo y sin alma. ¡Nos matará a los dos!
—¿Dónde está la botella que contiene su alma? —inquirÃ, avanzado amenazadoramente hacia él. Sentà que iba a tener lugar un suceso fantasmal, por lo que debÃa hacer todo lo posible para evitarlo.
—¡No pienso decÃrtelo, jovenzuelo! —graznó. SentÃ, más que ver, una extraña luz en sus ojos mientras retrocedÃa hacia una esquina—. ¡Y no me toques, o de veras que lo lamentarás!
Di un paso adelante, percatándome de que en un taburete bajo, situado a su espalda. Foster musitó algunas curiosas palabras con una voz baja y cantarina. Todo comenzó a volverse gris ante mis ojos, y fue como si me estuvieran arrancando algo del interior, tratando de sacarlo por mi garganta. Sentà que me flaqueaban las piernas.