Mas alla de los eones y otros escritos
Mas alla de los eones y otros escritos El viejo Foster, según me dijo Haines, había llegado a Daalbergen hacía unos diez años, y Vanderhoof lo había contratado de inmediato para que cuidase de la húmeda iglesia de piedra en la que la mayor parte de los aldeanos rendían culto. Nadie, excepto Vanderhoof, parecía tenerle simpatía, ya que su sola presencia provocaba el desasosiego. A veces se quedaba junto a la puerta cuando la gente acudía a la iglesia, y los hombres devolvían con frialdad sus serviles zalamerías, en tanto que las mujeres se apresuraban, recogiéndose las faldas para evitar que lo rozasen. Entre semana, se le podía ver cortando la hierba del cementerio y atendiendo las flores de las tumbas, y de vez en cuando canturreando y murmurando para sus adentros. Y pocos fueron los que no se dieron cuenta de la especial atención que prestaba a la tumba del reverendo Guilliam Slott, el primer pastor de la iglesia en 1701.