Viajes al otro mundo
Viajes al otro mundo —¡Carter, es terrible…, monstruoso…, increÃble!
Esta vez no me falló la voz, y derramé por el transmisor un mar de preguntas excitadas. Aterrado, seguà repitiendo:
—¡Warren! ¿Qué es?, ¿qué es?
Otra vez me llegó la voz de mi amigo, enronquecida por el miedo, teñida ahora de desesperación:
—¡No te lo puedo decir, Carter! Es algo que no se puede imaginar… No me atrevo a contártelo. Ningún hombre podrÃa contemplarlo y seguir con vida. ¡Dios mÃo! ¡Jamás imaginé cosa semejante!
De nuevo se hizo el silencio, interrumpido por mi torrente de preguntas atropelladas. Después volvà a oÃr la voz de Warren, rota ya por el más incontrolado terror:
—¡Carter, por el amor de Dios, vuelve a colocar la losa y márchate de ahÃ, si puedes!… Déjalo todo y vete… ¡Es tu única oportunidad! ¡Hazlo asà y no me preguntes nada!