Juan de Mairena I
Juan de Mairena I en amor el olvido pone la sal.
Y estos otros, publicados hace muchos años en El Faro de Rota:
Te mandaré mi canción:
«Se canta lo que se pierde»,
con un papagayo verde
que la diga en tu balcón[74].
Son versos juveniles de mi maestro, anteriores no a la invención, acaso, pero sí al uso y abuso del fonógrafo, de ese magnífico loro mecánico que empieza hoy a fatigarnos el tímpano. En ellos se alude a una canción que he buscado en vano, y que tal vez no llegó a escribirse, al menos con ese título.
Pensaba mi maestro, en sus años románticos, o —como se decía entonces con frase epigramática popular— «de alma perdida en un melonar», que el amor empieza con el recuerdo, y que mal se podía recordar lo que antes no se había olvidado. Tal pensamiento expresa mi maestro muy claramente en estos versos:
Sé que habrás de llorarme cuando muera
para olvidarme y, luego,
poderme recordar, limpios los ojos
que miran en el tiempo.
Más allá de tus lágrimas y de
tu olvido, en tu recuerdo,