Juan de Mairena I
Juan de Mairena I Cuando dos gitanos hablan
ya es la mentira inocente[89]:
se mienten y no se engañan.
La sentencia es la misma; pero dicha de un modo más perverso, que parece implicar una cierta afición a la gitanería.
El deber de la mentira
es embaucar papanatas;
y no es buena la piadosa,
sino la que engaña.
Aquí la lógica se ha comido a la ética. Es la manera urgente y cínica de expresar la misma sentencia. Algunas mujeres, los cazadores con reclamo, y, sobre todo, los toreros cuando se abren de capa ante el toro, la piensan así. Acaso también los filósofos pragmatistas.
Reparad en que hay muchas maneras de pensar lo mismo, que no son lo mismo. Cuidad vuestro floklore y ahondad en él cuanto podáis.
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