El Corán
El Corán 51. Faraón dirigió una proclama a su pueblo, diciendo: «¡Pueblo! ¿No es mío el dominio de Egipto, con estos ríos que fluyen a mis pies? ¿Es que no veis?
52. ¿No soy yo mejor que éste, que es un vil y que apenas sabe expresarse?
53. ¿Por qué no se le han puesto brazaletes de oro...? ¿Por qué no ha venido acompañado de ángeles...?»
54. Extravió a su pueblo y éste le obedeció: era un pueblo perverso.
55. Cuando Nos hubieron irritados, Nos vengamos de ellos anegándolos a todos,
56. y sentamos con ellos un precedente, poniéndolos como ejemplo para la posteridad.
57. Y cuando el hijo de María es puesto como ejemplo, he aquí que tu pueblo se aparta de él.
58. Y dicen: ¿Son mejores nuestros dioses o él? Si te lo ponen, no es sino por afán de discutir. Son, en efecto, gente contenciosa.
59. Él no es sino un siervo a quien hemos agraciado y a quien hemos puesto como ejemplo a los Hijos de Israel.
60. Si quisiéramos, haríamos de vosotros ángeles, que sucederían en la tierra.
61. Será un medio de conocer la Hora. ¡No dudéis, pues, de ella y seguidme! ¡Esto es una vía recta!