El Corán
El Corán 271. Si dais limosna públicamente, es algo excelente. Pero, si la dais ocultamente y a los pobres, es mejor para vosotros y borrará en parte vuestras malas obras. Dios está bien informado de lo que hacéis.
272. No tienes tú por qué dirigirles sino que Dios dirige a quien Él quiere. Lo que hagáis de bien redundará en vuestro propio beneficio. Y no lo hagáis si no es por deseo de agradar a Dios. Lo que hagáis de bien os será devuelto y no seréis tratados injustamente.
273. Para los pobres que están en la miseria por haberse dedicado a la causa de Dios y que no pueden desplazarse. El ignorante los cree ricos porque se abstienen. Les reconocerás por su aspecto. No piden a la gente inoportunamente. Y lo que hacéis de bien, Dios lo conoce perfectamente.
274. Los que gastan su hacienda de noche o de dÃa, en secreto o en público, tendrán su recompensa junto a su Señor. No tienen que temer y no estarán tristes.
275. Quienes usurean no se levantarán sino como se levanta aquél a quien el Demonio ha derribado con sólo tocarle, y eso por decir que el comercio es como la usura, siendo asà que Dios ha autorizado el comercio y prohibido la usura. Quien, exhortado por su Señor, renuncie conservará lo que haya ganado. Su caso está en manos de Dios. Los reincidentes, ésos serán los condenados al Fuego y en él permanecerán para siempre.